Uno no sabe si es madurez lo que gana o todo lo contrario, pero lo que está claro es que esto de la vida cada vez es más complicado. Supongo que será cuestión de puntos de vista, de estrategias, de saber afrontar los problemas pensando más en la solución que en el propio problema. Lo que sucede es que normalmente la tristeza no nos deja ver más alla de ese problema y pasamos a convertirnos en la sombra de quienes realmente somos, con nuestras alegrias apagadas, nuestras ilusiones dormidas y nuestras tristezas que destruyen todo atisbo de luz en las miradas.
Me gustaría seguir la máxima de aquel amigo que decia: "Si tu problema tiene solución ¿para que te preocupas?" En aquel momento me quedé con su frase e incluso le dí la razón, pero hoy podría decirle que me preocupo porque hay algo que quiero, alguien a quien quiero y el simple hecho de saber que algo va mal, me quema por dentro. Y lo peor de todo es que uno pierde el norte y se empieza a volver un poco loco intentando dar con la tecla adecuada o la fórmula mágica que cual alquimista, convierta todo en un sendero dorado por el que transitar sin preocupaciones ni problemas.
La vida sigue a su ritmo pero yo voy mucho más lento, perdiendo oportunidades, llegando tarde a los sitios y decepcionando a personas a las que quiero. Hace tiempo que las lamentaciones perdieron su eficacia, y aunque siempre se dice que hay una luz al final del tunel empiezo a pensar que sería mejor que toda la galería estuviera iluminada. De ese modo tal vez podriamos ver a los demás, aprovechar las oportunidades que se escapan entre las sombras y sobre todo vernos y encontrarnos a nosotros mismos.
Desde las sombras para todos los que aun conserveis vuestra luz intacta.



0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada