Estreno mes y hoy me he propuesto darle un pequeño cambio a la temática de este blog y vamos a introducir un poco de humor porque bastante tristes son ya las cosas que pasan en la vida como para levantarnos cada día y mirar a la gente con cara de perro. Hay que ver lo que se llega a agradecer una simple sonrisa en determinados momentos. Cuando en una fría y lluviosa mañana de invierno te levantas para ir a trabajar y sales a la calle, y te encuentras en el autobus, el metro o en el kiosko donde cada día compras el periódico alguien que te ofrece una sonrisa. Son pequeños detalles que te acaban alegrando el día.

Así que yo no se si con estas cosillas que publico por aquí conseguiré arrancaros alguna que otra sonrisa, pero de momento yo os regalo la mia.

Me llaman el tetris porque mis piezas dentales encajan a la perfección


No les voy a contar una historia de amor o un drama, ni tan siquiera les voy a hablar de una muerte anunciada, o un caso sin resolver, les voy a hablar de algo tan simple pero a la vez tan complicado como es “ella”.

Cada día me la encuentro en el mismo lugar, con sus formas perfectas, tan quieta, tan callada, tan hermosa. Siempre vestida de pálidos o alegres colores dependiendo de la época del año. Unas veces con más ropa que otras sobre su cuerpo, pero nunca deja de estar hermosa.
Ahora la observo un momento, siempre me gusta quedarme un rato mirándola, es tan perfecta, tan dulce, tan cálida. La verdad es que cada día que pasa me gusta más y mas y nunca me canso de estar con ella. Creo que la tengo tanto cariño que me sería imposible separarme de ella, hemos compartido tantas cosas juntos, tantos sueños, ilusiones, esperanzas, tantos momentos buenos y malos, tantos dias y noches... Siempre he podido contar con ella, nunca me ha fallado, ha sido mi compañera de juegos, de penas, de alegrias, de tristezas, ha recogido tantas lágrimas en los momentos malos y me ha visto gritar y sonreir en tantos buenos momentos... Ha sido mi cómplice, mi protectora, incluso mi amante más callada pero siempre ha sabido guardar nuestros secretos.
A veces cuando estamos juntos se queja porque en ocasiones puedo resultar pesado, pero al final siempre acaba soportándome casi sin rechistar.
Pero cuando llega la noche es cuando más bella me parece. La luz de la luna o de una simple farola dibuja su sombra sobre el suelo que ha sido testigo de cientos de días y noches en las que hemos estado juntos.

Al observarla, en esta noche tan fría de invierno, me acerco a ella, la acaricio por encima de sus ropas y la quito esa especie de manto que la cubre, me tumbo junto a ella, me quedo observandola por última vez y dejo caer mis parpados como cae el telón de un viejo teatro.

Es el principio de otra noche repleta de sueños, fantasías y pasiones con ella; mi cálida y confortable cama.

Autor: Xelaoy